Con motivos de la celebración de unas nuevas elecciones legislativas en nuestro país, queremos dedicar algunos posts dedicados a debatir el llamado reparto de escaños, especialmente en aquellas provincias medianas y pequeñas. Por ello, queremos dedicar hoy un primer ensayo a analizar una provincia pequeña (se reparten cinco escaños), donde el poder bipartidista se mantuvo en el pasado 20 de Diciembre, pero que la unión de Podemos e Izquierda Unida puede alterar las cosas: Ciudad Real.
Las elecciones de diciembre dejaron un panorama electoral en la provincia claramente multipartista. El Partido Popular consiguió tres escaños y el Partido Socialista, dos, como ya venía siendo habitual desde las elecciones de 1989. Sin embargo, Podemos y Ciudadanos estuvieron a punto de arrebatarle el último escaño al PP por poco más de 1000 votos (entre ambos se quedaron a menos de 400).
Las elecciones del 26 despejarán algunas de las preguntas que quedaron inconclusas en la jornada electoral de diciembre: ¿conseguirán fraguar las nuevas opciones fuerza suficiente para conseguir el último escaño que consiguió el Partido Popular en diciembre? ¿la unión de Podemos e Izquierda Unida cuajará en una provincia conservadora como la nuestra? ¿perderá el Partido Socialista su histórica solidez en la provincia y, con ello, el segundo puesto conseguido?
Tanto Podemos como Ciudadanos han intentado durante estos meses crear estructuras así como electorados que les permitan competir con el PP y el PSOE en las llamadas pequeñas provincias (menos de cinco escaños en juego) como es el caso de Ciudad Real. Ambos consiguieron su granero de votos en las grandes urbes de la región (Ciudad Real, Puertollano, Alcazar…) pero sus electores son muy diferentes: mientras que Podemos tuvo su público en los jóvenes desencantados con la política y de la clase media empobrecida, Ciudadanos en el pequeño empresariado que ha visto menguados sus ingresos desde el inicio de la crisis.
El Partido Popular se juega el último escaño, casi vital para poder mantenerse en Moncloa, de la provincia con Podemos, que con los votos de Izquierda Unida, podría arrebatárselo. Por otro lado, el Partido Socialista en ausencia de empuje para conseguir nuevos escaños, mantendrá una estrategia de no atacar a Ciudadanos pues de ellos depende mantener su segunda posición: los últimos escaños en provincias rurales que aguante la formación naranja no irán a Podemos, entre ellos, el de Ciudad Real. De ahí su lucha. Ciudad Real se convertirá, esta vez sí, en uno de los focos de la campaña de junio para los cuatro principales partidos.
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lunes, 6 de junio de 2016
26J. Las luchas por el último escaño (I): Ciudad Real
martes, 24 de mayo de 2016
El "susto" austriaco
Un susto por menos de 31.000 votos. Las elecciones presidenciales en Austria del pasado domingo nos dejan una "alegría" a medias. El partido de extrema-derecha FPÖ no gobernará en el país, sí lo hará el candidato de Los Verdes Alexander Van der Bellen. Decía a medias, porque la victoria fue en extremis y sólo por una victoria de 0,6% y menos de 31.000 votos, otorgada en los recuentos finales del voto por correo.Este susto no es el primero, pero si enmarca en una suerte de hechos recientes que encaminan a un futuro incierto: los sondeos dan victorias de la extrema derecha en las presidenciales francesas (Le Pen) pero no sólo eso allí, sino ascensos importantes en Alemania, Suecia, Holanda o Finlandia. Todos países donde los refugiados están llegando de forma más o menos masiva y con una opinión pública que no termina de aceptar su integración y protección por parte de las instituciones.
Las elecciones austriacas deberían tener una triple lectura: por un lado, que el avance de la política xenófoba y de extrema-derecha está para quedarse, al menos a medio plazo. No tenemos precendentes -democráticos- para poder observar la evolución de este movimiento, pero está claro que las respuestas de las partidos tradicionales hasta este momento has sido poco acertados. En ningún país este movimiento se ha desinflado, es más, parece que siguen sus ascensos, tras los buenos resultados de la AfD en Alemania en las regionales Renania Palatinado, Sajona Anhalt y Baden-Württemberg y las buenas esperanzas para 2018 con elecciones en Francia, así como comicios regionales o parlamentarios en otros tantos países.
En segundo lugar, que la extrema-derecha ya no asusta el electorado. En las elecciones francesas de 2002, cuando el candidato del Frente Nacional se enfrentaba al líder de centro derecha Chirac, el resultado fue de un 82,21 (Chirac) frente al 17,79% de Le Pen. Los más de sesenta puntos de referencia hacen referencia al respeto que tenían los ciudadanos franceses por tal movimiento: la diferencia en caso de los austriacos es de menos de un punto.
Las elecciones austriacas deberían tener una triple lectura: por un lado, que el avance de la política xenófoba y de extrema-derecha está para quedarse, al menos a medio plazo. No tenemos precendentes -democráticos- para poder observar la evolución de este movimiento, pero está claro que las respuestas de las partidos tradicionales hasta este momento has sido poco acertados. En ningún país este movimiento se ha desinflado, es más, parece que siguen sus ascensos, tras los buenos resultados de la AfD en Alemania en las regionales Renania Palatinado, Sajona Anhalt y Baden-Württemberg y las buenas esperanzas para 2018 con elecciones en Francia, así como comicios regionales o parlamentarios en otros tantos países.
En segundo lugar, que la extrema-derecha ya no asusta el electorado. En las elecciones francesas de 2002, cuando el candidato del Frente Nacional se enfrentaba al líder de centro derecha Chirac, el resultado fue de un 82,21 (Chirac) frente al 17,79% de Le Pen. Los más de sesenta puntos de referencia hacen referencia al respeto que tenían los ciudadanos franceses por tal movimiento: la diferencia en caso de los austriacos es de menos de un punto.
Por último, ningún partido tradicional ha conseguido aguantar el tipo, ni siquiera Los Verdes. Los socialdemócratas y democristianos (SPÖ y ÖVP respectivamente) no consiguieron pasar a la segunda vuelta, y Los verdes, que aún consiguiendo, no fueron capaces de arrollar al candidato de la FPÖ con firmeza. El punto de diferencia sólo refleja un voto de "mal menor", y no tanto, el rechazo claro hacia este tipo de movimientos. También Europa debería empezar a plantearse qué se ha hecho en mal durante esta crisis económica cuando, un candidato claramente euroescéptico, ha sido votado por la mitad de la población austriaca. Un nuevo golpe hacia la confianza del proyecto proeuropeo.
miércoles, 30 de marzo de 2016
Comunicación política e institucional en momentos de crisis
Ya pasados los atentados yihadistas de Bélgica, y con algo más de perspectiva con los sucedidos meses atrás en Francia, queremos dedicar un post a la gestión de las crisis políticas e institucionales. Evidentemente, este es un tema tan excepcionalmente complejo como para tratarlo con la mayor de las cautelas; más aún cuando tu cometido desde las instituciones públicas es medir de la forma más velada posible la información que proporcionas y qué efectos tendrá sobre la opinión pública.
En general hemos advertido al menos dos problemas en la comunicación institucional belga, que fueron sensiblemente mejor gestionados por parte de los franceses el pasado noviembre: en primer lugar, la cantidad de información -que fue realmente escasa, lo que permitió a los medios de comunicación especular con mucha facilidad- y, en segundo lugar, la ausencia de planificación. No hubo control de daños e, ir detrás de la información, requirió seguir el marco impuesto por los media.
Desde aquí queremos comentar diferentes técnicas para comunicar mejor y de la forma más rápida posible en este tipo de crisis. Queremos advertir de al menos tres aspectos relevantes fácilmente subsanables en el caso belga:
A) Numerosos autores (al final del post hemos dejado tres aportaciones bibliográficas sobre cómo gestionar crisis) han comentado las cuatro etapas "clásicas" de una crisis institucional: 1. Inicio-Aparición 2. Crecimiento 3. Madurez o Desarrollo 4. Desaparición o declive. En ese sentido, es especialmente importante que en el inicio o aparición de la crisis es imprescindible responder con la mayor celeridad. Y esto no fue posible. Pasaron más de horas hasta las primeras informaciones públicas, lo que permitió que las especulaciones periodísticas fueran de especial gravedad.
B) En un hecho como este no se puede evitar la cobertura mediática del caso, y por ello, hay que adelantarse a los acontecimientos. El gobierno belga debió de conocer los fallos de seguridad y control de los terroristas, y en ese sentido, su primer ministro tuvo que adelantarse: ser el emisor. Por ejemplo, realizar una rueda de prensa pública previa donde el propio país fuera el impulsor de mejores medidas contra la lucha antiterrorista (proponiendo una agencia de investigación europea o la denuncia de compartir información confidencial entre países miembros), pero no se hizo. El anuncio de la prensa internacional sobre la expatriación turca trastocó el papel de "víctima". La responsabilidad se trasladó a las instituciones por dejación de funciones.
C) Que tu popularidad aumente tras una crisis es posible, de hecho, el Presidente francés lo consiguió. Es por ello que tu equipo de comunicación debe de tener la destreza suficiente para gestionar toda la información disponible, que permita a tu empresa o partido/candidato controlar la situación. Que tu seas quien genere los temas o incluso, el que emita el relato, te garantizará mayor probabilidad de éxito.
Bibliografía de uso
González Herrero, A. (1998): Marketing preventivo. La comunicación de crisis en la empresa. Barcelona: Bosch.
Lledó, J. (1993). Management y marketing en tiempos de crisis. Madrid: Tea ediciones.
Mitroff, I. y Pearson, C. (2002): Cómo gestionar una crisis. Barcelona. España: Gestión 2000.
En general hemos advertido al menos dos problemas en la comunicación institucional belga, que fueron sensiblemente mejor gestionados por parte de los franceses el pasado noviembre: en primer lugar, la cantidad de información -que fue realmente escasa, lo que permitió a los medios de comunicación especular con mucha facilidad- y, en segundo lugar, la ausencia de planificación. No hubo control de daños e, ir detrás de la información, requirió seguir el marco impuesto por los media.
Desde aquí queremos comentar diferentes técnicas para comunicar mejor y de la forma más rápida posible en este tipo de crisis. Queremos advertir de al menos tres aspectos relevantes fácilmente subsanables en el caso belga:
A) Numerosos autores (al final del post hemos dejado tres aportaciones bibliográficas sobre cómo gestionar crisis) han comentado las cuatro etapas "clásicas" de una crisis institucional: 1. Inicio-Aparición 2. Crecimiento 3. Madurez o Desarrollo 4. Desaparición o declive. En ese sentido, es especialmente importante que en el inicio o aparición de la crisis es imprescindible responder con la mayor celeridad. Y esto no fue posible. Pasaron más de horas hasta las primeras informaciones públicas, lo que permitió que las especulaciones periodísticas fueran de especial gravedad.
B) En un hecho como este no se puede evitar la cobertura mediática del caso, y por ello, hay que adelantarse a los acontecimientos. El gobierno belga debió de conocer los fallos de seguridad y control de los terroristas, y en ese sentido, su primer ministro tuvo que adelantarse: ser el emisor. Por ejemplo, realizar una rueda de prensa pública previa donde el propio país fuera el impulsor de mejores medidas contra la lucha antiterrorista (proponiendo una agencia de investigación europea o la denuncia de compartir información confidencial entre países miembros), pero no se hizo. El anuncio de la prensa internacional sobre la expatriación turca trastocó el papel de "víctima". La responsabilidad se trasladó a las instituciones por dejación de funciones.
C) Que tu popularidad aumente tras una crisis es posible, de hecho, el Presidente francés lo consiguió. Es por ello que tu equipo de comunicación debe de tener la destreza suficiente para gestionar toda la información disponible, que permita a tu empresa o partido/candidato controlar la situación. Que tu seas quien genere los temas o incluso, el que emita el relato, te garantizará mayor probabilidad de éxito.
Bibliografía de uso
González Herrero, A. (1998): Marketing preventivo. La comunicación de crisis en la empresa. Barcelona: Bosch.
Lledó, J. (1993). Management y marketing en tiempos de crisis. Madrid: Tea ediciones.
Mitroff, I. y Pearson, C. (2002): Cómo gestionar una crisis. Barcelona. España: Gestión 2000.
miércoles, 16 de marzo de 2016
Lecciones a aprender de las elecciones alemanas
Las elecciones alemanas en tres landers o Estados federados
(Renania-Palatinado, Sajonia-Anhalt y Baden-Württemberg) han copado los
diferentes medios de comunicación, especialmente con el auge del partido
xenófobo (AfD) y los debacles electorales de las dos formaciones de
centro-derecha y centro-izquierda, CDU y SPD (aquí os dejo un buen análisis al respecto).
Propongo tres lecciones que pueden ser
interpretadas en clave nacional, a tenor de los resultados de los comicios regionales germanos:
1. “Co-gobernar” con otro partido no se siempre se puede rentabilizar y más siendo el socio minoritario. Existen varios estudios publicados al respecto (con resultados estadísticos) que certifican que ser el socio de gobierno, en minoría, no siempre es sencillo y puede no rentabilizarse electoralmente. Los socialdemócratas no han conseguido vender de la manera más exitosa posible sus acciones en el gobierno, que habían compartido junto con los verdes en el Estado de Baden-Württember, siendo estos últimos los que, con un líder bien posicionado y bien valorado entre los electores, han capitalizado todos los logros del Ejecutivo regional. Por eso, en el nuevo escenario multipartidista que se abre en nuestro país, nuestros dirigentes y partidos políticos deberían aprender que ser socio minoritario, tanto en el gobierno como soporte parlamentario de la oposición, tiene sus ventajas e inconvenientes y ambos deben ser tomados en consideración. ¿Debería entrar el PSOE en los gobiernos municipales de Madrid o Barcelona? ¿Ciudadanos o Podemos deberían participar en los Ejecutivos regionales a los que permitieron gobernar? La respuesta no es fácil, pero en ambas opciones, deben de cuidar muy mucho la comunicación política para que los electores interioricen las acciones y gratifiquen/culpen los logros/fracasos de cada partido.
1. “Co-gobernar” con otro partido no se siempre se puede rentabilizar y más siendo el socio minoritario. Existen varios estudios publicados al respecto (con resultados estadísticos) que certifican que ser el socio de gobierno, en minoría, no siempre es sencillo y puede no rentabilizarse electoralmente. Los socialdemócratas no han conseguido vender de la manera más exitosa posible sus acciones en el gobierno, que habían compartido junto con los verdes en el Estado de Baden-Württember, siendo estos últimos los que, con un líder bien posicionado y bien valorado entre los electores, han capitalizado todos los logros del Ejecutivo regional. Por eso, en el nuevo escenario multipartidista que se abre en nuestro país, nuestros dirigentes y partidos políticos deberían aprender que ser socio minoritario, tanto en el gobierno como soporte parlamentario de la oposición, tiene sus ventajas e inconvenientes y ambos deben ser tomados en consideración. ¿Debería entrar el PSOE en los gobiernos municipales de Madrid o Barcelona? ¿Ciudadanos o Podemos deberían participar en los Ejecutivos regionales a los que permitieron gobernar? La respuesta no es fácil, pero en ambas opciones, deben de cuidar muy mucho la comunicación política para que los electores interioricen las acciones y gratifiquen/culpen los logros/fracasos de cada partido.
2. Que las opiniones
intermedias no siempre funcionan: se ha acusado tanto a Merkel (y su partido,
la CDU) de no haber defendido una posición más dura con los refugiados. También
a la SPD, que no ha conseguido transmitir una postura más favorable a la
acogida de refugiados y en repulsa de la propuesta del Consejo Europeo de
expulsión colectiva de miles de sirios a Turquía. Las posturas intermedias en
un tema tan relevante (para la opinión pública alemana) no siempre funcionan en
debates muy polarizados y donde los marcos –frames- están muy establecidos: o
una fuerte defensa del derecho de asilo o la expulsión. En ese sentido, la
ultra-derecha ha conseguido posicionarse como el mejor partido para defender la
postura “refugiados fuera” mientras que los verdes (especialmente en Baden-Württember)
y la izquierda – Die Linke (en Sajonia-Anhalt) la más aperturista. Aprendamos
en España: el PSOE ha iniciado una fuerte postura en defensa de los refugiados
(y de hecho, Margallo ya ha anunciado que España podría vetar el acuerdo del
Consejo Europeo si no cumple con el derecho internacional) porque sabe que la
postura contraria (España no será un gran receptor de refugiados) no
fructificará en nuestro país. Que los electores lo identifiquen como “el
partido de defensa del derecho de asilo” puede traerle buenos resultados.
3. Las grandes familias ya no funcionan: tanto la CDU como
el SPD no consiguen llegar al –nuevo- electorado de la misma manera que lo
hacían antes. La fragmentación de las audiencias y de los públicos, la
emergencia de nuevos temas en la agenda pública y, sobre todo, una nueva
tendencia que va más allá de España y que se expande por todo el continente en
contra de los dos grandes familias europeas. Los verdes y la “izquierda” (Die
Linke) consiguen un buen resultado, pero mucho más la extrema-derecha (AfD),
que puede medirse ya casi en igualdad de condiciones a los grandes partidos.
Esta corriente en contra de las socialdemócratas y los
democristianos-conservadores puede ser aprovechado por los nuevos
partidos-formaciones outsider, que si
gestionan de forma adecuada sus nichos, pueden conseguir buenos resultados. Los
partidos catch-all funcionan cada vez peor en Europa y oponerte al
establishment da resultados. Aquí ha sucedido de la misma manera: Podemos y
Ciudadanos han conseguido igualmente resultados muy optimistas. Sin embargo, no
vale todo: los verdes se dejan en Renania-Palatinado un descalabro debido el
desgaste de ser socio minoritario de la CDU. Hay que saber gestionar los buenos
momentos y esto a veces, es más complicado que hacer buenos relatos en contra
de todo en coyunturas económicas adversas.
Etiquetas:
Actualidad Política,
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Comunicación Política,
Elecciones regionales,
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Europa,
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