Las elecciones alemanas en tres landers o Estados federados
(Renania-Palatinado, Sajonia-Anhalt y Baden-Württemberg) han copado los
diferentes medios de comunicación, especialmente con el auge del partido
xenófobo (AfD) y los debacles electorales de las dos formaciones de
centro-derecha y centro-izquierda, CDU y SPD (aquí os dejo un buen análisis al respecto).
Propongo tres lecciones que pueden ser
interpretadas en clave nacional, a tenor de los resultados de los comicios regionales germanos:
1. “Co-gobernar” con otro partido no se siempre se puede rentabilizar y más siendo el socio minoritario. Existen varios estudios publicados al respecto (con resultados estadísticos) que certifican que ser el socio de gobierno, en minoría, no siempre es sencillo y puede no rentabilizarse electoralmente. Los socialdemócratas no han conseguido vender de la manera más exitosa posible sus acciones en el gobierno, que habían compartido junto con los verdes en el Estado de Baden-Württember, siendo estos últimos los que, con un líder bien posicionado y bien valorado entre los electores, han capitalizado todos los logros del Ejecutivo regional. Por eso, en el nuevo escenario multipartidista que se abre en nuestro país, nuestros dirigentes y partidos políticos deberían aprender que ser socio minoritario, tanto en el gobierno como soporte parlamentario de la oposición, tiene sus ventajas e inconvenientes y ambos deben ser tomados en consideración. ¿Debería entrar el PSOE en los gobiernos municipales de Madrid o Barcelona? ¿Ciudadanos o Podemos deberían participar en los Ejecutivos regionales a los que permitieron gobernar? La respuesta no es fácil, pero en ambas opciones, deben de cuidar muy mucho la comunicación política para que los electores interioricen las acciones y gratifiquen/culpen los logros/fracasos de cada partido.
1. “Co-gobernar” con otro partido no se siempre se puede rentabilizar y más siendo el socio minoritario. Existen varios estudios publicados al respecto (con resultados estadísticos) que certifican que ser el socio de gobierno, en minoría, no siempre es sencillo y puede no rentabilizarse electoralmente. Los socialdemócratas no han conseguido vender de la manera más exitosa posible sus acciones en el gobierno, que habían compartido junto con los verdes en el Estado de Baden-Württember, siendo estos últimos los que, con un líder bien posicionado y bien valorado entre los electores, han capitalizado todos los logros del Ejecutivo regional. Por eso, en el nuevo escenario multipartidista que se abre en nuestro país, nuestros dirigentes y partidos políticos deberían aprender que ser socio minoritario, tanto en el gobierno como soporte parlamentario de la oposición, tiene sus ventajas e inconvenientes y ambos deben ser tomados en consideración. ¿Debería entrar el PSOE en los gobiernos municipales de Madrid o Barcelona? ¿Ciudadanos o Podemos deberían participar en los Ejecutivos regionales a los que permitieron gobernar? La respuesta no es fácil, pero en ambas opciones, deben de cuidar muy mucho la comunicación política para que los electores interioricen las acciones y gratifiquen/culpen los logros/fracasos de cada partido.
2. Que las opiniones
intermedias no siempre funcionan: se ha acusado tanto a Merkel (y su partido,
la CDU) de no haber defendido una posición más dura con los refugiados. También
a la SPD, que no ha conseguido transmitir una postura más favorable a la
acogida de refugiados y en repulsa de la propuesta del Consejo Europeo de
expulsión colectiva de miles de sirios a Turquía. Las posturas intermedias en
un tema tan relevante (para la opinión pública alemana) no siempre funcionan en
debates muy polarizados y donde los marcos –frames- están muy establecidos: o
una fuerte defensa del derecho de asilo o la expulsión. En ese sentido, la
ultra-derecha ha conseguido posicionarse como el mejor partido para defender la
postura “refugiados fuera” mientras que los verdes (especialmente en Baden-Württember)
y la izquierda – Die Linke (en Sajonia-Anhalt) la más aperturista. Aprendamos
en España: el PSOE ha iniciado una fuerte postura en defensa de los refugiados
(y de hecho, Margallo ya ha anunciado que España podría vetar el acuerdo del
Consejo Europeo si no cumple con el derecho internacional) porque sabe que la
postura contraria (España no será un gran receptor de refugiados) no
fructificará en nuestro país. Que los electores lo identifiquen como “el
partido de defensa del derecho de asilo” puede traerle buenos resultados.
3. Las grandes familias ya no funcionan: tanto la CDU como
el SPD no consiguen llegar al –nuevo- electorado de la misma manera que lo
hacían antes. La fragmentación de las audiencias y de los públicos, la
emergencia de nuevos temas en la agenda pública y, sobre todo, una nueva
tendencia que va más allá de España y que se expande por todo el continente en
contra de los dos grandes familias europeas. Los verdes y la “izquierda” (Die
Linke) consiguen un buen resultado, pero mucho más la extrema-derecha (AfD),
que puede medirse ya casi en igualdad de condiciones a los grandes partidos.
Esta corriente en contra de las socialdemócratas y los
democristianos-conservadores puede ser aprovechado por los nuevos
partidos-formaciones outsider, que si
gestionan de forma adecuada sus nichos, pueden conseguir buenos resultados. Los
partidos catch-all funcionan cada vez peor en Europa y oponerte al
establishment da resultados. Aquí ha sucedido de la misma manera: Podemos y
Ciudadanos han conseguido igualmente resultados muy optimistas. Sin embargo, no
vale todo: los verdes se dejan en Renania-Palatinado un descalabro debido el
desgaste de ser socio minoritario de la CDU. Hay que saber gestionar los buenos
momentos y esto a veces, es más complicado que hacer buenos relatos en contra
de todo en coyunturas económicas adversas.
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