La unificación de los partidos de la "izquierda" (Podemos más IU) polarizará al electorado clásico del PP - Ambos partidos parecen ignorar que el crecimiento en votos quizá no cristalice en escaños
Hace varios días que llevo dialogando con amigos y familiares el error que podría suponer para Izquierda Unida y Podemos su coalición electoral. Todos me responden que evidentemente, si el 20 de Diciembre ya sumaron más votos que el PSOE, ¿por qué no hacerlo? La respuesta es clave: su premisa de multiplicar el 1 + 1 es muy probable que no se cumpla, y lo que es peor, es posible que esta suma no dé dos.
La hipótesis inicial de estos dos partidos es una pasokización del PSOE: una pérdida significativa de apoyos en todos los territorios de manera masiva, tal y como sucedió con el partido griego hacia varios años. El problema es que no hay ninguna observación directa que pueda digerir tal resolución: las encuestas iniciales no admiten un descenso del partido de Pedro Sánchez, situado en torno a los cinco millones de votos (El País, El Español y El Mundo, de este fin de semana); y aún siendo probable que la suma de ambos pueda superarlo en votos, parece más descartable en escaños (por la ley electoral actual); sobre todo, porque pueda hacer que su principal contricante, el PP, mejore significativamente sus resultados. Pero vayamos por partes.
En primer lugar, basan su teoría inicial en la creación de un eje ideológico izquierda y derecha que deje al PSOE en una mala situación. Y sólo es cierto en un caso: en la derecha. La fuerza ideológica del Partido Popular es fuerte como para llevarse a Ciudadanos, pero no es la misma en la izquierda. Es muy posible que el electorado conservador se vuelva a unificar en expensas de una subida de la izquierda del PSOE, como un voto del miedo; en cambio, Podemos e IU no son capaces de convertirse en polo "irradiador" de la izquierda porqué quedan menos centrados en el tablero que el PSOE. No serán capaces de atraer a mucho electorado central. Además, tampoco tienen la suficiente fuerza como para convencer a la opinión pública de que son el "referente".
En segundo lugar, porque consideran el voto útil que hará el electorado del PSOE hacia la coalición de izquierda, y esto es, según las últimas encuestas, posiblemente descartable. Los votantes del PSOE ven mayoritariamente (según los últimos sondeos, y especialmente los del CIS) de forma negativa, casi en igual proporción, que los votantes de Ciudadanos o del PP, a Pablo Iglesias. Lo mismo sucede en el eje ideológico: el líder de Podemos sólo es aceptable para aquellos situados en el extrema izquierda (1 y 2) del espectro. Además, las últimas semanas han vuelto a polarizar a Pablo como un líder hostil y duro (especialmente, con ataques al electorado del PSOE que no perdonará fácilmente el ataque de la "cal viva"). A pesar de la 'dulcificación' que se logró de él tras la campaña de las locales y durante la campaña de las generales, no es posible hacerlo por tercera vez. Los votantes no parten de la misma ingenuidad. La hipótesis inicial sólo sería viable con un líder bien visto entre el centro izquierda (como Garzón), pero todo parece que la candidatura será del líder magenta.
Además, tampoco debemos olvidar las reticencias que podría tener la coalición: pese a que pueda ser bien vista por la mayoría de los "militantes" de Podemos, no parece claro que lo sea por todo Izquierda Unida. De hecho, Gaspar Llamazares y su corriente se niega a tal. Y será ingenuo pensar que el proceso de negociación se libra de una manera "pacífica". Es desgaste puede ser un problema añadido, así como, en torno al 20% del voto de IU de las pasadas elecciones podría irse a la abstención si esta coalición se lleva adelante. Aparte: Podemos obtuvo un buen resultado porque se presentó como un partido amable para el electorado de centro. Una unión con IU sólo le llevaría al punto inicial, a la parte izquierda del tablero, impidiendo que votantes moderados que lo apoyaron en Diciembre, vuelvan a hacerlo.
Por último, la ley electoral y el peso de Izquierda Unida entre las provincias menos pobladas no les beneficia. Sin "desastre electoral" (perdida de más de un millón de votos) para el Partido Socialista (del cual soy escéptico), las posiciones no variarán. Es probable que la mejora de la coalición se produzca de las grandes circunscripciones, donde es posible que arrebaten tres o cuatro escaños al PSOE. Pero no más allá debido a que no habrá cambios muy significativos. El problema recae en las provincias medianas y pequeñas: la hipótesis inicial de los coaligantes es superar al PSOE. Esto es plausible en las grandes ciudades (donde ya lo hizo el 20D) pero en las medianas y pequeñas lo que puede aportar IU a Podemos no es suficiente para quedar segunda fuerza. Por ejemplo, en León juntos se quedan a más de 50.000 votos del PSOE juntos, en Ciudad Real a más de 40.000, en Teruel a más de 5.000.
Volviendo al inicio, la hipótesis era arrebatar al PSOE los "últimos escaños" de estas provincias medianas y pequeñas, pero el hecho es que los socialistas apenas obtuvieron esos últimos escaños el 20D. Fueron, para el PP, o se jugaron el liza entre Ciudadanos y ellos mismos. Es cierto que la suma de IU más Podemos puede arrebatar el tercer puesto en aquellas circunscripciones donde Ciudadanos quedo tercero y se llevó escaño y de ahí se producirá el crecimiento (en Teruel o Albacete sucedió).
Pero si partimos de la polarización del electorado conservador entorno al PP (y el descenso de Ciudadanos, por tanto), estos últimos escaños se lo jugaran con un contricante más fuerte, los populares; pero no con el PSOE. Por ello, es bastante improbable un descenso en escaños por parte de socialistas, sino más bien a costa de Ciudadanos. Y tendrán que aumentar mucho en votos para poder arrebatar al PP el último escaño.
Por concluir, en términos de aritmética electoral los cambios serán mínimos. Es cierto que Podemos en caída en encuestas requiere de una Izquierda Unida en ascenso. Superar al PSOE en votos en probable, pero no en escaños. En todo caso, hay que diferenciar objetivos: una unión de esas características no es un ataque frontal al PP, su objetivo es sólo superar al PSOE. Y he aquí la idea central: en términos de comunicación política, esta unión les hace fuertes, al menos de forma transitoria. Otro cosa será el día después, cuando el Reglamento del Congreso no permita grupos parlamentarios diferenciados y volvamos a ver como la izquierda sigue "dividida".
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